
Vermila Studios intenta sobrevivir tras un ERE que afecta a toda su plantilla
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Vermila Studios, desarrolladora de Crisol: Theater of Idols, ha prescindido de toda su plantilla mediante un expediente de regulación de empleo. La empresa no ha cerrado formalmente y continúa activa por el momento, aunque se queda sin el equipo que desarrolló su primer videojuego y afronta un futuro especialmente incierto.
La confusión inicial surgió después de que Raúl Pernía, diseñador de Crisol durante los últimos dos años, anunciara en un hilo publicado en X que el ERE había supuesto tanto la salida de todo el equipo como el cierre del estudio.
Horas después, el propio Pernía publicó una rectificación: “A pesar del despido colectivo de toda la plantilla, la empresa no ha cerrado. Permanece con actividad por el momento”. El diseñador pidió disculpas por haber presentado inicialmente como definitivo un cierre que todavía no se ha producido.
La situación, pese a la corrección, sigue siendo crítica. El consejero delegado de Vermila, David Carrasco, confirmó a Game Developer el despido de 19 trabajadores por motivos económicos. Carrasco aseguró que intentarán mantener la empresa sin cerrarla, aunque reconoció que la desaparición definitiva del estudio es una “posibilidad factible en los próximos meses”.
Los mensajes publicados por otros miembros del equipo muestran la magnitud del recorte. “Ha sido un orgullo formar parte de Crisol: Theater of Idols y ver el cariño con el que lo recibió la comunidad”, escribió Pernía. El artista de entornos Mario Fernández López también anunció en LinkedIn su marcha después de ocho años vinculado a Vermila. A ellos se han sumado otros desarrolladores y artistas del proyecto.
El ERE llega apenas cinco meses después del lanzamiento de Crisol: Theater of Idols. El videojuego se estrenó el 10 de febrero en PC, PlayStation 5 y Xbox Series, publicado por Blumhouse Games. Su producción necesitó cinco años de trabajo, un presupuesto estimado de entre cuatro y cinco millones de euros y la participación de un equipo de alrededor de 21 personas, según explicó Carrasco a la Agencia EFE.
La situación contrasta con el discurso público de la empresa durante los meses posteriores al estreno. En febrero, Vermila estudiaba desarrollar contenido adicional o continuar el universo de Crisol. Todavía en abril, Carrasco afirmaba que estaban “muy contentos” con la recepción del juego y adelantaba que ya pensaban en un siguiente proyecto, probablemente también de terror, según recogió Vandal.

Vermila también atravesó una etapa dentro de Embracer Group, que adquirió el 100% de la compañía en 2020. Sus fundadores consiguieron recomprar el estudio en 2023 y recuperar su independencia, manteniendo entonces un equipo de más de veinte personas, como reconstruyó DeVuego. Blumhouse Games participó como editora de Crisol, pero no consta como propietaria de Vermila.
Todavía quedan preguntas sobre la capacidad del estudio para continuar operando sin plantilla, el mantenimiento de Crisol, sus posibles actualizaciones y el futuro de la propiedad intelectual. La continuidad jurídica de la empresa no garantiza que pueda conservar su actividad como desarrolladora.
Vermila no ha cerrado todavía, pero la salida de todo su equipo y las declaraciones de su propio director ejecutivo dibujan un escenario muy delicado. Crisol logró sobrevivir a cinco años de desarrollo y llegar al mercado; ahora es el estudio que lo creó el que lucha por evitar su desaparición.















