
Apple prepara un giro importante para Siri: la IA en el iPhone dejaría de pasar solo por ChatGPT
Compartir es vivir
Apple estaría preparando uno de los cambios más relevantes en su estrategia de inteligencia artificial desde la presentación de Apple Intelligence. Según una información adelantada por Bloomberg, la compañía quiere abrir Siri y su ecosistema de IA a asistentes de terceros más allá de ChatGPT de cara a iOS 27. Eso permitiría que servicios como Gemini o Claude convivan dentro de la experiencia del iPhone, iPad y Mac en lugar de dejar toda esa capa externa en manos de un único socio.

El movimiento sería mucho más profundo que una simple ampliación de compatibilidades. Lo que se dibuja es un cambio de modelo: Apple ya no buscaría cerrar acuerdos puntuales y exclusivos para reforzar Siri, sino convertir sus dispositivos en una especie de escaparate o plataforma para distintas IA. En otras palabras, el valor del iPhone no estaría solo en la IA propia de Apple, sino también en ser el lugar desde el que el usuario elige qué motor quiere usar para cada tarea.
Eso encaja con el camino que la empresa ya empezó a recorrer en 2024, cuando presentó Apple Intelligence y la integración oficial de ChatGPT dentro de Siri, Writing Tools y otras funciones del sistema. Apple lo anunció entonces como una colaboración con OpenAI, y a día de hoy la propia compañía sigue explicando en su documentación que ChatGPT puede activarse como extensión dentro de Apple Intelligence para obtener respuestas más completas o generar texto e imágenes.

La diferencia es que aquella integración parecía el comienzo de una alianza estratégica muy visible, mientras que lo que ahora se plantea apunta a una lógica mucho más abierta. Si esta hoja de ruta se confirma, Apple pasaría de “integrar ChatGPT” a “permitir varios modelos dentro de Siri”. Y eso cambia bastante el tablero: no solo reduce la dependencia de un solo proveedor, también le da a la compañía margen para jugar con distintos socios sin casarse del todo con ninguno.
Hay otra lectura importante detrás de todo esto: Apple parece asumir que la carrera de la IA no va a ganarse únicamente con tecnología propia, al menos no a corto plazo. En los últimos meses se ha hablado repetidamente de retrasos, reajustes y dificultades alrededor de la evolución de Siri, y el propio contexto previo a la WWDC 2026 apunta a que la IA volverá a ser uno de los frentes clave para la compañía este año. La conferencia se celebrará del 8 al 12 de junio, y varias informaciones sitúan allí el escaparate natural para empezar a enseñar esta nueva dirección.
Desde el punto de vista de negocio, la jugada también tiene bastante sentido. Apple ya obtiene ingresos de las suscripciones vendidas dentro de la App Store: en condiciones generales, los desarrolladores reciben el 70% del importe durante el primer año de una suscripción y el 85% a partir del segundo; además, existe un programa reducido del 15% para pequeños desarrolladores que cumplan los requisitos. Si los grandes asistentes de IA acaban integrándose de forma nativa o seminatívamente en el ecosistema de Apple, la compañía tendría una vía más para monetizar el auge de estos servicios sin necesidad de liderar por sí sola el desarrollo del modelo. Esa parte, eso sí, sigue siendo una lectura estratégica a partir del modelo comercial actual y de lo adelantado sobre iOS 27, no una cifra nueva confirmada por Apple para estas futuras integraciones.
También es una manera de reforzar el hardware como centro de la experiencia. Si Apple convierte el iPhone en el punto desde el que se reparten tareas entre varias IA, el dispositivo gana peso como interfaz principal aunque el cerebro de muchas respuestas venga de fuera. Eso encaja con la idea de Apple de controlar la capa de sistema, la privacidad, los permisos y la experiencia de usuario, mientras otros ponen los modelos.
Para el usuario, el resultado podría ser sencillo de entender: elegir qué IA quiere tener disponible, decidir cuál usar en determinados contextos y dejar que Siri actúe más como enrutador inteligente que como única respuesta. Para Apple, en cambio, sería una forma de ganar tiempo, mantener relevancia en plena guerra de la IA generativa y transformar una aparente debilidad —ir por detrás en IA conversacional— en una posición de intermediario privilegiado.
La clave ahora está en ver hasta qué punto ese sistema será realmente abierto. Una cosa es permitir varias extensiones y otra muy distinta darles el mismo peso dentro del sistema. Si Apple acaba favoreciendo unas funciones frente a otras, o si ciertas capacidades profundas de Siri quedan reservadas para sus propios modelos, la apertura será relativa. Pero incluso en ese escenario, el simple hecho de pasar de un único socio visible a un ecosistema con varios asistentes ya sería una señal clara de que Apple está redefiniendo su estrategia.
Mi lectura es bastante simple: Apple no parece estar intentando ganar la guerra de la IA “a lo bruto”, sino asegurarse de que, gane quien gane en modelos, todo pase por sus dispositivos. Y eso, viniendo de Apple, casi siempre termina siendo una jugada más de plataforma que de producto.














